Hace pocos días un periodista de un diario local me preguntó por la viabilidad o no de la propuesta de Pensiones No Contributivas (PNC) hecha por el candidato presidencial de Fuerza Social, Dr. Manuel Rodríguez Cuadros.
Como propongo en mis respuestas, la PNC tiene sentido si forma parte de una reforma de pensiones que esté centrada en el ser humano, no en el mercado de capitales, ni en las finanzas públicas.
A continuación las preguntas y mis respuestas.
1. El candidato presidencial de Fuerza Social, Manuel Rodríguez Cuadros, ha propuesto crear una 'pensión solidaria' de 200 soles mensuales destinada a ciudadanos peruanos mayores de 65 años que no reciban ningún tipo de pensión. ¿Este esquema es viable económica y legalmente? ¿O es un ofrecimiento de difícil concreción?
La propuesta sí es viable, siempre que trascienda el denominado “pacto fiscal”. La concepción de mejoras o reformas al sistema de pensiones como un tema de política fiscal, es un error que los gobiernos en el Perú sistemáticamente cometen. El sistema de pensiones es parte de un sistema más amplio, el de protección social, y requiere de una política previsional integral que no sólo establezca mecanismos para evitar la pobreza en la tercera edad, que hoy en pensiones es casi inexistente, sino que contribuya con una vida completa y de calidad; es decir, que fomente el desarrollo humano en todo el ciclo de vida.
Bajo este enfoque, las Pensiones No Contributivas (PNC) constituyen un peldaño, que tendrá efecto sólo como analgésico si se aísla de otras mejoras como, por ejemplo, la articulación de los regímenes pensionarios mediante un sistema mixto y no paralelo como actualmente existe en el país entre el Sistema Nacional de Pensiones (SNP) y el Sistema Privado de Pensiones (SPP), la creación de un (único) ente responsable de la política previsional de todo el sistema (hoy fragmentado) que tenga capacidad para hacer propuestas legislativas, la participación del Estado en los segmentos de la población que tiene baja densidad de aportación, la obligatoriedad de aporte de los trabajadores independientes, la sustancial mejora de la recaudación y fiscalización de las contribuciones, el fortalecimiento de la capacidad administrativa del Estado para concretar las reformas paramétricas y estructurales como parte de la generación del valor público, entre otros.
Si bien la viabilidad económica de la propuesta del candidato presidencial de Fuerza Social requiere la estimación del costo actualizado del flujo de desembolsos futuros de la PNC, considerando factores como la mayor esperanza de vida respecto a la capacidad de autogeneración de pensión por cada aportante (elementos que ignoro si han sido considerados); la viabilidad legal está fuera de toda discusión pues la PNC no se opone per se a ningún otro régimen de pensiones creado como el SNP y el SPP, incluyendo el de Pensiones Sociales, creado al amparo del Decreto Legislativo Nº 1086 y el Programa de Asistencia Solidaria Gratitud.
Dada la experiencia que existe en el diseño de la PNC en otros países de América Latina, no veo que éste sea un problema para el Perú; el único espacio problemático estará en su implementación: la identificación, sin filtraciones ni sub-coberturas, de los grupos etarios que realmente deben recibir esta pensión. La experiencia que registramos en otros programas sociales nos demuestra que es en la implementación más que en el diseño donde subsisten los mayores desafíos.
2. Rodríguez Cuadros ha dicho que esta medida se justificará en un 'pacto fiscal' que costará entre 0.27 y 0.28 por ciento del Producto Bruto Interno. ¿Esto es viable? ¿Le parece una propuesta realista?
Sin pretensión de poner en duda el cálculo realizado por Fuerza Social, existen otros estudios, como el realizado por la OIT el año 2007, en el que para una PNC de S/. 100 mensuales, el costo fluctúa entre 0.17% a 0.89% del PBI, dependiendo de los distintos escenarios de cobertura(*). En cualquier caso, es importante que el costo actualizado incluya, también, el efecto de la mayor esperanza de vida de la población.
Dada la alta desigualdad en la distribución de ingresos en el país y la –también- alta informalidad de la economía, existe y existirá (aún considerando las proyecciones de mejora del PBI per cápita y la mejora de la productividad de los factores), un segmento de peruanos con una baja densidad de aportación, insuficiente para lograr una pensión. En un contexto donde el riesgo de longevidad(**) cobra mayor importancia, las posibilidades de extender la cobertura previsional mediante la PNC debería ser, junto con otros, un tema de agenda en el debate político que conlleve a un pacto social, más allá del pacto fiscal, como ya lo han emprendido exitosamente Chile con la “reforma de la reforma” el año 2008 y Uruguay con el Diálogo Nacional sobre Seguridad Social el año 2007.
Considerando todos estos elementos, la propuesta sí me parece realista ya que el sistema peruano de pensiones requiere combinar mejor los principios de solidaridad y de eficiencia; esto significa articular pensiones contributivas (PC) con pensiones no contributivas (PNC) con la finalidad de extender la protección social a segmentos de la población adulto mayor, actual y potencialmente excluidos.
(*)Envejecimiento con dignidad Pensiones no contributivas para reducir la pobreza en el Perú. Fiona Clark et al. Abril 2009.
(**)El riesgo de longevidad es el riesgo asociado a que valor actual actuarial de las prestaciones a favor de una persona sea inferior al valor actual necesario para pagar las citadas prestaciones en los términos previstos en el plan de pensiones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario