El gobierno (MEF, ONP, SBS), las AFP y las instituciones académicas han (hemos) hecho muy poco para ilustrar a los electores y a los candidatos de los posibles caminos por mejorar sustancialmente el sistema de pensiones en el Perú. Esta es una de las pocas conclusiones a las que llego después de hacer una revisión casi diaria del progreso de la actual campaña electoral. Y no puede ser de otra manera pues no se cosecha aquello que no se siembra. Para promover una mejora, cambio, reforma o modernización (escoja usted la palabra que mejor le acomoda) de forma ordenada, seria y con visión de largo plazo, es necesario que quienes debaten sobre el futuro de nuestro país tengan información de primera mano y hagan prevalecer siempre el bienestar del ciudadano como el receptor más importante de cualquier agenda de cambio.
Una primera aproximación es que todo el debate y en gran medida los planes de gobierno son sólo un desfile de actividades y proyectos por realizar. Rara vez aflora una explicación sencilla y contundente de los resultados de esa acción en términos de bienestar del ciudadano, lo cual nos sumerge en el activismo programático donde quien más promete hacer -antes que lograr- lleva un caudal más amplio de opciones para abrumar a sus futuros electores.
Esta tara fue clara en el debate del último domingo donde se formuló la interesante pregunta ¿Cómo será el Perú dentro de cinco años si usted es elegido/a? La oportunidad para formular una visión del país fue desaprovechada por nuestra persistente cultura de hacer y no lograr. ¿Es muy difícil tener una visión del estado de llegada del Perú al 2016? Parece que sí.
Con este acto de apertura, los siguientes episodios del debate de los cinco principales candidatos no aportaron más de lo que formulan, para los próximos cinco años, sus respectivos planes de gobierno. Precisamente para destacar qué proponen, registré los ofrecimientos relacionados con esa mejora -postergada- del sistema de pensiones en el Perú, procedente tanto de sus planes de gobierno y del debate (ver el cuadro comparativo).
En el entendido que sus propuestas revelan el diagnóstico que tienen sobre el sistema de pensiones, deduzco que:
1. No existe una visión del ciudadano peruano para las próximas generaciones; en ese contexto obviamente sería mucho pedir cómo visionan a los adultos mayores en las próximas décadas (el futuro de los actuales jóvenes y adultos). Para nuestros políticos, siguiendo el ideal que la Población Adulto Mayor (PAM) es frágil, desvalida y con escasas oportunidades, sus propuestas para este grupo etareo revelan protección antes que desarrollo humano, asistencialismo ante que promoción, dádiva antes que oportunidades. Con esas propuestas la PAM no sólo perpetúa sino ahonda su actual estado. No hay calidad de vida ni dignidad en la vejez; hay, mejor dicho habría en un escenario optimista, subsistencia y menos pobreza.
2. Salvo dos propuestas (de PPK y de Humala), las demás propuestas sugieren que las pensiones son sólo una forma de paliar la pobreza y que su generación es un esfuerzo a emprender mediante los programas sociales. Para PPK, el aumento de la cobertura pensionaria es una consecuencia natural del aumento del empleo con beneficios sociales; es decir, la cobertura se promueve desde el mercado laboral. Para Humala, este aumento es producto de un cambio estructural de todo el sistema de pensiones con un amplio protagonismo del Estado. Su vínculo con el mercado laboral es débil.
3. Salvo una propuesta más integral aunque no exenta de contradicciones (de Humala), las demás propuestas tienen una aproximación fragmentada del sistema de pensiones. Existe complacencia con el estado actual de este sistema pues su baja cobertura se atribuye esencialmente a la existencia de la informalidad. En dichas propuestas, se trata por tanto de ampliar la cobertura previsional mediante programas como Pensión 65, el Bono Gratitud u otros destinados a taxistas, canillitas y lustrabotas, preservando la Cédula Viva de la Caja de Pensiones Militar-Policial. Inclusive, al momento de redactar este artículo, entiendo que el candidato ex presidente Toledo ha propuesto un programa de pensión por S/.3 mensuales sobre el que ignoro cómo lo logrará. Por cierto, esta propuesta que en el Perú se ha creado como pensiones sociales mediante el D.Leg. N° 1086 y el DS N° 007-2008-TR (actualmente en proceso de revisión y posible convocatoria por el Ministerio de la Producción) ¿Tiene alguna relación con las propuestas de pensión por S/.1 y pensión por S/.2 hechas por el BBVA en su investigación sobre el sistema peruano de pensiones? Si así fuera, es conveniente señalar que no existe clara evidencia que el “matching contribution” o pensiones sociales, funcione para incrementar considerablemente la cobertura pensionaria.
4. En el caso de la propuesta de reforma hecha por Humala, sin duda la más extensa de todos los once planes de gobierno, existen varias deficiencias como por ejemplo, pretender fomentar la libre desafiliación mientras propone un sistema multi-pilar, o permitir la participación de los trabajadores en los directorios de las AFP cuando éstas estarían, en su propuesta, destinadas a la administración del Sistema Privado de Pensiones (SPP) como un pilar complementario y voluntario. Otro aspecto a resaltar es que propone el fortalecimiento del Sistema Nacional de Pensiones como si existiera una varita mágica que desapareciera los problemas financieros derivados de su dificultad para afrontar el cambio demográfico (disminución de la natalidad y aumento del envejecimiento, problema este último que también afecta al SPP), o que solucione la escasa información de las historias laborales, sobre todo de miles de trabajadores que cotizaron antes de julio de 1999, fecha de entrada del registro de la cuenta individual que la ONP mantiene conjuntamente con la SUNAT.
5. A excepción de un candidato (Castañeda), los demás candidatos tienen algo qué decir, por mínimo que sea, y hacer (dado que en sus discursos políticos y sus planes de gobierno no hay nada qué lograr), en relación a las pensiones. Si algo caracteriza al candidato de Solidaridad Nacional es que no ha mencionado ninguna propuesta, ni en su plan de gobierno ni en el debate, vinculada con el sistema de pensiones.
Destaco mi lectura sin pretender la promoción en favor o en contra de algún candidato. Cada una de las expresiones y enunciados que aquí cito, pueden ser fácilmente evidenciados en los planes de gobierno, los debates y las noticias difundidas en diferentes medios de prensa del país (particularmente he utilizado las ediciones de los diarios El Comercio y La República del día 4 de abril de 2011).
Como mencioné en mi artículo publicado en el diario Gestión el 01.03.2011 (que reproduzco también en este blog), se necesitan enfoques como el de valor público, el de desarrollo humano y el de gestión por resultados que faciliten la interpretación de lo que los peruanos deseamos como país y particularmente que visionemos el futuro de la PAM. El sistema de pensiones es sólo un mecanismo -ciertamente importante- que contribuirá con esa visión y no, como es hoy, un mecanismo de protección para ayudar a los adultos mayores en estado de vulnerabilidad. Con baja cobertura y prestaciones, con desigualdad de acceso al sistema, con diagnósticos que divorcian el mercado del Estado y sin mayores arreglos institucionales en el propio sistema de pensiones, salvo programas asistencialistas, mi dosis de optimismo en relación al envejecimiento en el Perú entra en cuidados intensivos. Lo cual, en vez de lamentarlo, me dice que hay una amplísima oportunidad de acción y difusión de información necesaria para producir este cambio estratégico.
Con esta última finalidad, exhorto el establecimiento de una visión para el año 2050 (es decir en sólo 39 años más) por el que una cantidad apreciable de peruanos llegue a los 60 años de edad en condiciones saludables, activos, con proyección de una vida longeva y con actitud positiva, cuatro atributos no excluyentes, que deben lograrse en simultáneo y que son posibles de expresar en indicadores de resultados. Una PAM así (posible de mejora mediante indicadores mixtos de envejecimiento exitoso) requiere de un plan estratégico, con intervenciones públicas multisectoriales y con programas específicos a ser implementados en el sistema de pensiones. Para formar un ciudadano distinto, un adulto mayor distinto, se necesitarán políticas públicas diferentes a las actuales y una gestión pública efectiva con resultados intermedios al año 2016, mejorando la participación tanto del Estado, de las empresas y de los ciudadanos. La justificación y los detalles de esta visión de la PAM así como de algunos de los resultados intermedios y sus respectivos programas en el sistema de pensiones, los comentaré en mis siguientes artículos.

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